Muy de mañana cada sábado, caminando de la mano de mi papa me dirigía al puesto de periódicos anhelante buscando el ultimo numero de la Familia Burrón, era un momento único, tenia apenas cinco años y aunque no sabia leer, esa era mi revista favorita. Mi mamá me enseño a gustar de ella, en casa siempre había revistas de la Familia Burrón por todos lados, en cualquier momento podías leer y releer cualquiera de sus divertidísimos capítulos… perdón dije “podías leer” yo no sabía leer y sin embargo PODIA LEERLA.
Cuando llegaba a mi casa con la revista observaba la portada detenidamente los colores los personajes, las expresiones y con ese simple hecho mi paladar auditivo y visual empezaba a saborear y a darse una idea de lo que la revista me iba a expresar, si tenía que ver con navidad, con viajes, con accidentes, en fin la portada me tomaba mucho tiempo o podía empezar a leer si no observaba detenidamente esa hoja llena de color y de expresión con significado para mi. Pasado este momento de placer echada en la mama, entonces gritaba a mamá para que viniera a leer por mi los pequeños diálogos mientras yo revisaba las imágenes, que experiencia, en momentos sin darme cuenta odia adivinar por los dibujos lo que seguía, en mucha ocasiones pude adelantarme a la voz de mamá porque el dibujo me llevaba de la mano.
Cuando se terminaba la historieta y me quedaba sola, en voz alta volvía a recitarla, no necesitaba saber leer, esa era mi lectura, la secuencia, los dibujos, el conocimiento que tenía de los personajes, obviamente el que mi mam á leyera por mi hacia una diferencia, pero estoy segura que hubiese podido leer sin saber hacerlo… yo leía de otra manera, mi cerebro leía un código diferente, estaba tan familiarizada con la Familia Burrón que creo que no necesitaba las letras. Creo que hasta el día de hoy podría leer ese lenguaje y aunque volviera a escribir el mismo escritor son los dibujos los que entraron a mi cerebro y a mi corazón.
Se que los chinos han sido una cultura vanguardista en cuanto a comunicación escrita, una cultura preocupada por transmitir mensajes, pensamientos, formas de pensamiento y hasta creencias, seguramente pudieron descubrir hace muchos años el impacto que hace una imagen en las personas, la fuerza inconciente que esta puede tener en el ser humano, mas allá de filosofías, edades, o conocimientos. Supongo que entendieron la frase “un símbolo dice mas que mil palabras” y podría yo agregar a esta reflexión “un símbolo representa mil palabras” Me imagino que no tenían ni la menor idea de lo que esto iba a representar al cerebro humano, si YO A LOS CINCO fui capaz de hacer un mundo con una historieta imaginemos todo lo que sin querer desarrollaron en cada persona que hacía suyo un símbolo.
Pensémoslo así, simplemente, existen diccionarios de palabras, donde aunque con cierto trabajo pero podemos darle a cada palabra una connotación, yo me pongo a pensar que si tuviéramos que hacer un diccionarios de símbolos quien podría definir el significado de cada palabra, no sería posible, no podría nadie darle una definición a las imágenes que yo interpretaba en cada revista de niña. Creo que el lenguaje simbólico es el mas adecuado para tantas maneras de pensar, es el mas libre y por que no el mas definido. Me doy cuenta que permitirle a una cultura como la China expresarse de esa manera es una forma de contribuir a la creatividad, a la interpretación a la individualidad, a la diversidad, y por supuesto eleva el nivel de aprendizaje, el nivel perceptivo, recreativo e imaginativo, Cada persona interpreta lo que ve no lo lee… eso hace la diferencia.
DIANA CHÁVEZ DE LA SOTA
11:14
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario